Sé que Dios me abraza suavamente y no me juzga, pero igual, yo me siento blasfema.
Algunas veces me sobrepasa el miedo, la incertidumbre y la desmotivación.
Pero algunas otras, la mayoría hasta ahorita, me ganan la motivación y las ganas de vivir.
Así que hoy es de noche, pero mañana, si Dios quiere, saldrá el Sol.
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